domingo, 21 de agosto de 2011

Lágrimas de mi planeta


Sobre el calentamiento global y la película “Una verdad incomoda”.



Cuando era niña y aprendía nuevas cosas, como todos los infantes mi imaginación era alucinante; y tenía la fiel creencia de que la tierra tenía un rostro, ojos grandes y una sonrisa feliz. Y con todo este daño que le estamos causando a nuestro único hogar, las sensaciones por las que atravieso me hacen decir ahora que aún alucino a la tierra con un rostro pero de sus ojos inmensos ahora salen lágrimas y su sonrisa parece haberse dado una vuelta de 180º.
Siempre me ha sorprendido el poder que tienen la imagines y videos para transmitirnos ideas y sensaciones, ese gran poder que en  nosotros puede responder con acciones
Y esta película no fue la excepción.
Antes de verlo, tenia ya nociones del calentamiento y de la crisis climática pero mis conocimientos no llegaban más allá de un simple saber de que las cosas no andaban muy bien.  Y la verdad es que no va nada bien, el gran problema del calentamiento global como su nombre lo indica nos importa a todos, y en verdad digo que nos debería importar a todos.


¿Qué hemos hecho?
Cuando me propuse, hace un par de años, mi verdadero plan de vida, en el tema académico, en lo laboral, familiar, personal; me cerré con la idea de que nada ni nadie iba a impedir que mi éxito florezca. Pensé en los obstáculos: mis enemigos, en falta de dinero, en enfermedades y hasta del gobierno… pero nunca pensé que el planeta mismo podía ser otro obstáculo para mi meta de vida. Quizá el desastre que predicen los científicos no sea mañana, ni el próximo año, pero se que es probable que vaya a vivirlo, voy a ver como el mundo que comparto con todos los de mi especie se viene abajo, como se va agotando todo, como se va muriendo gente y en grandes masas, como
Los esfuerzos que hago y que continuaré haciendo, no son solo un tema de realización personal, sino para dejar el legado a mi futura familia, quiero lo mejor para ellos, quiero que conozcan De aquí a 50 años ¿cómo hacerle entender a un pequeño que fue la mano del hombre la causante de todo este desastre, que nosotros la contaminamos y que nos dimos cuenta demasiado tarde? Qué indignación y qué impotencia.
Afortunadamente y según los estudios, aún estamos a tiempo.
Podemos cambiar el rumbo del planeta.
Podemos salvarlo.

domingo, 7 de agosto de 2011

LIBROS SIN ESENCIA (Leer un libro desde internet)



Desde que me di cuenta de que me gustaba leer y que lo hacía a menudo, disfruté siempre cada instante, al comprar un libro nuevo, de romper el plástico transparente que lo envolvía, abrirlo por la mitad y oler las páginas sin ningún rastro de uso o arruga, hojear vagamente y tratar de adelantarme a la historia que me esperaba en la obra.
Cuando se acercaba la cuarta entrega de la saga de Crepúsculo de Stephanie Meyer “Amanecer”, yo ya había leído los tres libros anteriores en la comodidad en mi habitación, en mis viajes largos en el carro, en mi trabajo después de almorzar…Y esperaba que sucediera lo mismo con el cuarto libro, pero este superaba el gasto que tenía pensado hacer; así que no podía dejar que pasen los días después de que salió a la venta pues el resto de la fanaticada iba a comenzar a colgar en la web los comentarios o adelantos y eso sería mucha tentación para mí. Comprarme una copia no era lo ideal porque lo consideraba como traición a la autora a quien tanto admiraba. 
Así que para no sentirme tan mal opté por descargar el libro de internet y leerlo en mi PC. Si bien es cierto no era ofrecido por Google pero me hizo bastante fácil encontrarlo. Para comenzar la traducción y ortografía eran pésimas, usaban jergas españolas que ignoraba por completo. Leí las 30 primeras páginas, aún faltaban unas 550, pero no pude seguir; mi vista se cansaba rápido, no podía leerlo donde más yo quería, llevar mi libro a donde yo quería y en el momento que quería, me sentía atrapada en la PC para alimentarme de una de mis historias favoritas.
En conclusión, leer un libro descargado de internet no era lo mismo que uno físico, es más no lo encontraba nada placentero, las letras las sentía tan vacías… como recibir la carta de alguien especial tipeada en vez de escrita con su puño y letra, así de decepcionante me pareció esa actividad.
Sé que a muchas personas les paso lo mismo, prefieren mil veces esperar un tiempo más para el leer un libro que leerlo por la web, que cada vez es más avanzada, conquistadora e inevitable ignorarla.
Luego con el artículo de El Dominical, me exasperé aún más cuando me enteré que era totalmente legal que Google cuelgue todos los libros habidos y por haber en la web, en muchos casos fragmentos pero que al fin y al cabo  evitarían al lector ir hacía la librería para comprar la obra que buscaba. No solo la juventud dejará de asistir a exposiciones o ferias de libros porque encontró un mega-resumen en alguna página escolar, si no que ahora encontrarán la obra completa. ¿Ya no más librerías entonces?, me temo que si las cosas siguen así de aquí a algunos años cuando vaya a Zeta Book Store o a Crisol, tengan un cartel en la puerta que me grite “EN VENTA”.

No descarguen!